A comienzos del siglo XX, tres músicos cubanos formaron
el Trío Oriental
para tocar música folclórica proveniente de
la parte occidental de la isla. El trío después
agregó miembros, cambió su nombre a Sexteto
Habanero, y fueron los primeros y más influyentes intérpretes
de son, una vívida
fusión afro-hispánica de estilos musicales.
El son consta de dos niveles estilísticos. El primer
nivel (africano en origen) es un ritmo de rumba
sobre el cual improvizan una variedad de percusionistas. El
segundo nivel (proveniente de España) es provisto por
una combinación de guitarras de tres cuerdas conocidas
como tres y un bajo imporvisado.
Las letras en español son cantadas sobre los instrumentos
en la décima tradicional con versos rimados octosílabos.
Durante los años veinte, el Sexteto Habanero fue la
banda definitiva de son en Cuba.